Perú: Oportunidades dentro de un mercado con potencial y proyección

Por Mariella Sánchez


Si eres fanático del fútbol latinoamericano, posiblemente te habrás sorprendido cuando viste a Perú participar en el último mundial luego de 36 años de ausencia, al lado de países con mayor experiencia y trayectoria. Siendo yo una gran fanática del vino, me sentí exactamente igual cuando vi por primera vez a Perú ser nombrado en una reconocida guía de vinos hace poco, entre países referentes como Argentina, Chile, Uruguay y Brasil.


Pero, ¿qué pasó? En mi opinión, figuraban vinos que aún no podrían “competir” en mercados internacionales, únicamente reconocidos por consumidores locales, y muchos otros fueron dejados de lado.


Perú tiene un gran potencial en la industria vitivinícola. Es más, muchas bodegas locales se han hecho gran nombre en los últimos años con producciones novedosas elaboradas a partir de uvas que solo encontramos en este territorio, como la “Negra Criolla” o la uva “Quebranta”, uvas utilizadas generalmente para elaborar la bebida nacional que los peruanos tanto amamos, el pisco. Aun así, seguimos tan arraigados en lo nuestro que todavía nos cuesta “adentrarnos” en conocer lo que este maravilloso y amplio mundo tiene por ofrecer. Capaz, este es el principal desafío pero, a su vez, la mayor oportunidad que existe hoy en día en la industria.


Pensaba que mi vínculo con el vino había iniciado hace poco, cuando hace unos meses, aún viviendo en Argentina, decidí incursionar en la exportación de vino mendocino a territorio peruano, creyendo que el mercado todavía se encuentra en etapa de desarrollo y con muchísimo potencial, pero no era así.


Mi amor por el vino (posiblemente) empezó con pequeñas catas que hacía en la Universidad mientras cursaba la especialización en “Alimentos y Bebidas”, donde cada aroma y sabor a frutos rojos y cerezas en el cabernet pasaba desapercibido para mí y era una simple excusa para pasarla bien en clases. Aun así, cada clase, cada maridaje, cada sesión, inclusive cada risa que compartía mientras trataba de sacarle los sabores (que entonces parecía una actividad imposible) despertó mi atención por esta bebida; bebida que hoy en día muchos mitificamos, en lugar de simplemente disfrutar, y qué mejor si es con cierto conocimiento. Es así como años más tarde nació mi blog “Vinos Bonitos”, una guía para el amante del vino, que no conoce de cepas ni terroirs, y solo busca entender un poco más lo que consume, para así poder disfrutarlo mejor. Porque no soy sommellier, solo una “catadora autodidacta”.


Siendo Perú un país que se mueve mucho por modas, muchas bodegas han puesto su atención aquí, y no me refiero a las más grandes (que por cierto ya se encuentran instaladas hace mucho). Son las llamadas “bodegas boutique” que ahora buscan entrar con pequeños importadores a Hoteles, Restaurantes y Cafeterías (HORECA), vinos de autor que aprovechan la excelente gastronomía con la que este país cuenta y la infinidad de maridajes con la que pueden destacar sus productos e incrementar su valor.


Aun así, el consumidor peruano sigue sin conocer en profundidad lo que consume, y es un consumidor en el cual el marketing juega un papel importante. La calidad del producto en sí capaz no juega un rol determinante entre la mayoría a la hora de adquirir una etiqueta, donde un “packaging” llamativo puede ganar sobre un “largo final” o una “acidez justa”.


De todas formas, tenemos a favor que a los peruanos nos gusta indagar, conocer, culturizarnos y formar parte de, y él vino no será una excepción. Es un proceso de educación que tomará muchos años pero, al ritmo con el que viene, que no quepa duda que pronto dará mucho de qué hablar.


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