Martin Viggiano: “Tenemos la oportunidad de salir al mundo con Tannat y Albariño”

Martin Viggiano, enólogo de Cerro del Toro (Uruguay). Ph: Sergio Gómez

Ubicado en Piriápolis, Maldonado (Uruguay), Cerro del Toro es un proyecto de Kambara, familia japonesa con más de 5 décadas apostando al país sudamericano, y que desde 2019 comenzó salir al mercado con su propio vino, con Martin Viggiano al frente de su enología.


“El viñedo se plantó en 2016 y desde 2019 comenzamos a salir al mercado local con nuestros primeros vinos, proyectando construir la bodega que se podrá visitar en un futuro cercano”, comienza a explicar a Prensario Viggiano, quien además señala que se trata de un proyecto basado en el mercado local, la exportación y el servicio de experiencias en el viñedo y bodega.


Para el enólogo, uno de los principales diferenciales de la bodega está en su locación: “El viñedo está plantado en Piriápolis, un pueblo costero que se ubica en la costa sureste de Uruguay, cerca de Punta del Este. El predio tiene dentro al Cerro del Toro, una elevación montañosa de 250 metros que hace centenas de millones de años formó parte de una cadena de volcanes, hoy inactivos. Eso nos da terrenos con topografía de pendientes, suelos pedregosos (roca metamórfica y granitos). Además, estamos a escasos dos kilómetros en línea recta del Atlántico. De hecho, desde el viñedo se puede apreciar y sentir el mar. Es una viña atlántica, con condiciones marcadas y vinos que intentan transmitir ese lugar, con frescura y expresión”.


En lo que respecta a la producción, desde la bodega apuntan a producir de aquí a dos/tres años un estimado de 225.000 botellas anuales, aspirando a vender al menos un tercio de la producción en el mercado internacional.


“Creo que el vino blanco uruguayo es tendencia, porque se desarrolla de muy buena manera. Y en ese sentido nosotros apostamos (al igual que otros productores locales) a una variedad de origen gallego que se adaptó muy bien en nuestras condiciones, llamada Albariño”, cuenta Martín y destaca el gran momento que está atravesando el Tannat, su variedad emblema.


“Uruguay se encuentra afinando su estrategia, la cual se centra en producir poco y bueno, con una identidad muy marcada de vinos atlánticos. La oportunidad es ir al mundo con Tannat y Albariño, y con estilos de vinos frescos y atlánticos, con poco roble y sentido de lugar”, profundiza.


Y completa de cara al futuro: “Como estamos comenzando, el futuro es todo para nosotros. El sueño es completar el proyecto y dar los pasos necesarios para cumplir las metas que tenemos. Queremos marcar un estilo de Albariño en Uruguay, estamos desarrollando con fuerza el Pinot Noir, y en general un perfil de vinos de mar”.

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