Lorena Mulet: “Hay poco conocimiento del vino espumante y muchas oportunidades en la industria”

Fundada en 2004 por un grupo de empresarios chilenos y el Ingeniero Agrónomo y enólogo argentino Pedro Federico Rosell, Cruzat se lanzó con el objetivo de posicionarse en el segmento de alta gama con vinos espumosos de primera calidad. Y los resultados no tardaron en llegar.

Hoy, la bodega elabora cerca de 320.000 botellas de espumantes, de las cuales el 80% se destinan al mercado local y el 20% a los 16 países en el exterior en los que Cruzat dice presente, según cuenta a Prensario Lorena Mulet, enóloga de la bodega desde 2011.

“Se trata de un mercado –el de los espumosos- con un gran potencial de crecimiento, donde el valor diferencial que vino a sumar Cruzat es una obsesiva búsqueda de zonas y viñedos, para luego de varias temporadas poder conocer qué es posible lograr de cada variedad en cada sitio”, cuenta Mulet y describe que las líneas de espumantes se ordenan por Terroir: “Seleccionamos los mejores lugares de Mendoza para cosechar uvas Pinot Noir y Chardonnay. Disponemos de equipamiento especializado para cada etapa de elaboración que nos permite poder llegar al consumidor con un producto de excelente calidad”.

Otra de las claves, según la propia enóloga, se basa en el equipo humano, comprometido con cada detalle de la producción. “Se invierten recursos y tiempo en investigar permanentemente nuevas formas de elaboración, nuevos insumos para satisfacer las tendencias de los consumidores y del mercado”, cuenta.

Entre dichas tendencias, Mulet indica que se ve una mayor demanda de consumidores por productos cada vez más naturales, creados a partir de uvas libres de residuos de agroquímicos y sistemas de cultivos amigables con el medio ambiente. A nivel negocio, la enóloga remarca que la bodega viene creciendo de manera sostenida, y pese a que al inicio de la pandemia el panorama fue “muy pesimista con el cierre de restaurantes, hoteles, bares y reuniones sociales”, la situación se revirtió debido a los cambios de consumo, superando las expectativas de venta, inclusive vs. 2019. “Nos queda un final de año muy desafiante y un 2021 aún más”, agrega.

Sin embargo, queda mucho por trabajar para Lorena, y algunos desafíos por delante: “Hay poco conocimiento del vino espumante y las diferencias entre los métodos de producción, competencia con otros tipos de bebidas más industriales, la volátil economía argentina y la estacionalidad de consumo. Por otra parte, el espumante argentino no tiene una identidad propia en el mundo. Argentina produce excelente calidad de espumantes por tener condiciones naturales inigualables para su producción”.

Y agrega: “La industria del espumante tiene muchas oportunidades porque es un mercado en crecimiento, los consumidores están ávidos de nuevos productos. A través de los nuevos medios de comunicación, hay una proximidad absoluta con el consumidor, las ventas online tendrán cada vez más importancia en los canales de venta”.

El consumo del espumante por lo general se hace entre 2 o más personas y se lo reserva para momentos especiales y en consumo estacional para el brindis. Mi recomendación es que lo incorporen a más situaciones de consumo: es una bebida muy versátil que se puede disfrutar todos los días como aperitivo, formar parte de diferentes tragos y acompañar comidas de varios pasos”, recomienda Lorena y completa: “Consejo: conseguir un “champagne stopper”. De esa manera se mantienen las burbujas en perfecto estado, pudiendo consumir una botella en dos o tres días”.

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