Delfina Pontaroli: “En Puerta del Abra priorizamos la calidad por sobre la cantidad”

Delfina Pontaroli, enóloga de Puerta del Abra

Creado por Jorge P. Companc en 2013, Bodegas Puerta del Abra es un proyecto situado en Balcarce, Buenos Aires, que se encuentra en constante búsqueda de “lograr lo imposible, explorando un lugar diferente y alejado de los lugares tradicionales”. Su enóloga Delfina Pontaroli conversó con Prensario del Vino e hizo un análisis del momento de bodega que tiene como principal foco “respetar y potenciar la expresión del terruño”.


De la mano del Ing. Tommy Hughes, Companc se propuso en 2013 apostar por su proyecto personal y emprender una recorrida durante la cual pasó casualmente por el campo El Vallecito, lugar que no estaba planeado en el itinerario. “El relieve del lugar, el entorno paisajístico, la presencia de la sierra y el viento le llamaron la atención particularmente. Por pura casualidad o causalidad El Vallecito resultaba ser el lugar indicado para encarar el proyecto”, cuenta Delfina y destaca que se trata de un terruño que tiene, entre otros atributos, la condición de calcáreos, lo que le confiere al vino “caracteres sensoriales que remiten a la mineralidad y evocan en cierto modo la memoria del mar”.


“Desde la enología nos definimos como una bodega experimental enfocados en la elaboración de partidas limitadas de vinos de alta gama. Realizamos múltiples ensayos de investigación tanto en bodega como en viñedo, lo que nos permite abordar este terroir inexplorado y seguir descubriendo la mejor versión de cada varietal”, describe Delfina sobre la bodega que produce actualmente cerca de 20.000 litros de vino con venta directa de bodega.


“En Puerta del Abra tenemos el compromiso de respetar y potenciar la expresión de nuestro terruño, que tanto tiene para ofrecernos. Por ello, hemos hecho un largo recorrido estudiando qué variedades serían las indicadas para este lugar, y luego de pruebas y aprendizajes, hoy contamos con 7 cepajes que con sus singularidades, cuentan la historia del lugar de donde provienen”, describe la enóloga y enfatiza: “Nuestras cepas tintas, no dejan de ser una sorpresa tanto para nosotros como para quienes nos han asesorado y ayudado en todo este recorrido”.


“En un principio era impensado un portfolio amplio de tintos en Puerta del Abra. Por las condiciones climáticas, representaba un desafío demasiado grande lograr buena madurez en varietales de ciclos más largos. Por eso en un inicio, se pensó en Pinot Noir como principal apuesta, y las demás como un “para ver qué pasa”. Hoy luego de 8 años de recorrido, vemos que las variedades tintas elegidas (Pinot noir, Cabernet franc, Bonarda, Tannat) son nuestras aliadas; nos dan vinos diferentes al resto de los exponentes varietales que encontramos en Argentina, con una calidad excepcional y un sello distintivo del terroir de donde vienen. Y también, nos recuerdan todos los días a seguir adelante cuando tenemos una convicción, pese a que tal vez eso implique ir en contra de lo establecido o lo esperado”, completa.


Pero los blancos también se han convertido en una pieza esencial para la bodega que buscó innovar con variedades poco conocidas en Argentina como Albariño y Riesling. “Son vinos elegantes de gran complejidad aromática y carácter mineral Llegamos a cosecharlas a fines de febrero o principios de marzo, con un equilibrio de azúcar y acidez perfecto, evitando así tener que hacer adiciones en bodega y logrando caldos balanceados y muy expresivos. Su acidez marcada, fruta blanca, carácter floral y cítrico, son algunos de los sellos distintivos de los vinos que obtenemos con nuestras uvas blancas”, describe Delfina.


Para la enóloga, la industria en Argentina ha evolucionado en los últimos años en pos de la búsqueda de pensar menos a gran escala y más en lograr la mejor calidad de cada uva. “La calidad que no venga en la uva, en bodega no lo pueden lograr, por más métodos sofisticados de elaboración y crianza que se utilicen”, enfatiza y puntualiza: “desde el viñedo, cuidamos con esmero cada uno de los detalles de su producción. Cuidamos la conducción, la poda, la carga de fruta, los deshojes, siempre apuntando a nuestro primer objetivo: obtener una uva de calidad y preservar la vida de la planta en el largo plazo. Priorizamos la calidad por sobre la cantidad”.


De cara al futuro, indica que el norte está en ir encontrando cada vez más la mejor versión de cada uno de sus varietales, acompañados por la madurez del viñedo y la obtención de uva de cada vez mayor calidad. “Por otro lado, tenemos un terroir único que dentro del mismo lugar presenta un montón de heterogeneidades, por lo que el segundo capítulo será elaborar vinos de parcela y por qué no, también probar nuevas cepas que puedan adaptarse a la zona con resultados interesantes. Sea cual sea el camino que sigamos, siempre la impronta estará en seguir innovando y explorando el diamante en bruto que tenemos, que es nuestro lugar”, completa.

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