Bodega Tinta Roja y el arte de contar una historia en cada etiqueta

Producto de una reunión de amigos en 2019, nació Tinta Roja, un emprendimiento liderado por Andrés Catelli quien, luego de mucho estudio y trabajo, lanzó 3 etiquetas: un blend de Malbec, Cabernet Sauvignon y Merlot, llamado “Gavilán”, un varietal Malbec “llamado Uh Mami!” y un Cabernet que se llama “Cabaret Sauvignon”. “Cada etiqueta cuenta un historia relacionada con mi familia”, cuenta a Prensario del Vino.


“Desde diciembre de 2019 hasta la vendimia de 2020 me encargue de leer, estudiar informalmente, comprar insumos y transformar el cuarto del fondo en una improvisada bodega de garaje”, describe Andrés y remarca que en el primer año solo realizó 300 botellas pero fue el resultado fue más que positivo: “Recibí muy buenas críticas lo que me impulsó a darle un carácter comercial y transformarlo en un emprendimiento aún con más seriedad y en 2020 realizar la diplomatura en enología y manejo de bodegas”.


Actualmente Tinta Roja se encuentra en Bella Vista, Buenos Aires, y realiza unas 500 botellas de cada una de las etiquetas, con comercialización tanto de boca en boca como a través de redes sociales y 2 comercios de la zona que comenzarán en breve a comercializarlo (bodega y restó)


“El diferencial que caracteriza a nuestro vino es el delicado cuidado con que se trabaja la uva desde que la recibimos, los controles analíticos que le realizamos a este alimento, la tranquilidad que cada botella antes de estar en una mesa pasó por mis manos y mis ojos, desde la molienda, fermentación, descubado, prensado, hasta que finalmente luego de 1 año en barrica se fracciona, encorcha y etiqueta, es más muchas veces yo mismo hago las entregas”, remarca.


A nivel comercial, son varios los desafíos que se le presentan, pero que ha ido sorteando: uno de ellos es obtener una buena fruta, especialmente contemplando la logística hacia Buenos Aires que, según dice Andrés, no es “la mejor ni la más económica y muchas veces la uva llega deshidratada, pasada de brix y a precio excesivo”. “También creo que darse a conocer en el mercado del vino para quienes elaboramos pequeñas producciones requiere una inversión de publicidad en redes, degustaciones y exposición que no están al alcance aún para los que hace poco estamos en este mundo. Vestir una botella, con una linda etiqueta, una contra etiqueta que cuente una historia, una botella pesada, cápsula de lacre, y corcho natural sube considerablemente el costo, todo eso para hacerla atractiva y que un consumidor lleve la botella sin conocer la bodega es el trabajo más difícil”. Y agrega: “De todos modos como siempre digo, ‘La primera botella la vende la etiqueta la segunda el vino’”.


Sin embargo, a favor reconoce que en estos últimos años se ha ganado terreno en la vuelta que el consumidor dio hacia lo artesanal, casero y todo lo relacionado con los emprendimientos personales. “Se creó una comunidad que gusta de productos no masivos y está dispuesta a gastar lo mismo o más por una botella de la que solo vio una historia en Instagram”.


De cara a futuro, ya comenzó con la elaboración de la añada 2022 y están vinificando “Pinot Noir”, con muchas expectativas. “Será un varietal 100%, joven y frutado, esperamos que para fines de Septiembre podamos lanzarlo. También nos entusiasma comentar que próximamente tendremos degustación en CRUWINE.BAR, ubicado en Bella Vista donde daremos a conocer la línea completa y de ese modo llegar a más clientes”.

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