Bodega Sottano se suma a la tendencia de vino de 375 ml.


Desde vino en lata a bag-in box, la industria del vino ha comenzado una transición hacia nuevos formatos para el consumidor masivo, viéndose potenciado por el aislamiento causado por la pandemia. En esta línea, las presentaciones de 375 ml de vinos han ganado más llegada, y desde Bodega Sottano, se suman a la tendencia, tanto en vinotecas y establecimientos gastronómicos como en deliveries.

Federico Benítez, de la vinoteca Sommelier en Bicicleta de Palermo, explica que “antes de la cuarentena no vendíamos ni pensábamos en incorporar estas presentaciones porque siempre lo consideramos un ‘formato de restaurante’. Pero ahora, con la cuarentena, mucha gente que vive sola o que solo toma una copa por cena empezó a pedirnos las botellas pequeñas; y por ende, las incorporamos. Empezamos con las de bodega Sottano, con su línea clásico, y se están vendiendo muy bien por suerte”.

Justamente desde esta tradicional bodega mendocina Max Ortiz, sommelier y jefe de marketing, indica que “en febrero lanzamos la presentación pequeña para nuestros blend de Malbecs, Sottano Clásico y Reto porque muchos de nuestros clientes nos pedían ese formato. Lamentablemente la pandemia generó que la demanda se retrajera, pero en muchas provincias y ciudades donde ya están en fases más avanzadas que el AMBA se registraron alzas en los pedidos en estas últimas semanas. Y con la expectativa de apertura gradual en la Ciudad de Buenos Aires y alrededores, son muchos los restaurantes y vinotecas que empezaron a pedirlas”.

Por su parte, Martín Bruno, sommelier y brand ambassador de Bodega Etchart Cafayate, opina: “Las botellas de 375ml contienen apenas un poco más de dos copas estándar, con lo cual son ideales para un almuerzo o como opción de bebida en un menú ejecutivo. Si bien en Argentina es un formato que, salvo algunas excepciones, estuvo relegado a vinos simples, sería una gran oportunidad para disfrutar de vinos ricos en un formato más ‘individual’”.

“Son muy convenientes también para aquellos restaurantes que no tienen desarrollado el servicio de vinos por copa, ya que les evita el tener que cuidar la rotación de las botellas abiertas. Eso sí, no es un formato para pensar en la guarda del vino durante años, ya que en este tamaño la evolución en la botella es más rápida”, agrega.


Coincidiendo con las ventajas que puede tener el formato pequeño, Gonzalo Coronel, sommelier y gerente del restaurante porteño Aire Criollo, explica: “Tenemos muchos pedidos de gente que está sola y no tiene ganas de pedir un vino grande; entonces armamos algunas opciones como el bife de chorizo acompañado de un excelente vino, como el Sottano clásico de 375 ml, al cual le agregamos una tablita de madera como obsequio. Ese menú funciona muy bien y la gente lo pide mucho, con lo cual diría que nuestra experiencia con el formato es más que rentable”.

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