Analía Assalone: “El elitismo ha llevado al acomplejamiento de los consumidores”

Analía Assalone

La docente y sommelier Analía Assalone analizó la industria del vino y su consumo en los últimos años, la importancia de mantener el envión generado por el contexto actual, “evitando la frustración de los consumidores”, y el rol del sommelier hoy en día.


De acuerdo con la sommelier profesora de la Escuela Argentina de Vinos (EAV), si se toma una foto de la situación de la industria vitícola en 2020, se podrá apreciar un gran incremento en los volúmenes de vino vendido. Sin embargo, señala que, lo que no hay que perder de vista, es la causa de este incremento, vinculada “directamente con una transformación temporal del consumo en Argentina de productos de ‘lujo’ y actividades de esparcimiento, de unos a otros por fuerza mayor”.


“Los argentinos ante la imposibilidad de asistir a teatros, cines y restaurantes durante muchos meses –causada por el aislamiento social-, han encontrado en el consumo de vino de media y alta gama (incluido en la experiencia gastronómica) una alternativa para reproducir en casa una actividad recreativa y placentera”, analiza Analía, y remarca el crecimiento de los cursos online sobre vinos con el objetivo de aprender de manera intensiva sobre el mundo vitivinícola.


Y enfatiza: “Claramente este cambio repentino de comportamiento de los consumidores, para la industria se tradujo en una clara mejora en la realidad que venía sufriendo, respecto de los volúmenes de venta de los últimos años. El gran desafío, clave en lo que a mí respecta, radica en mantener este envión, aprovechando al máximo la situación coyuntural para que no decaiga en lo sucesivo”.


De todas formas, para la sommelier, el impacto del Covid-19 no ha sido el único que ha modificado el consumo de vinos en el último tiempo, viéndose una caída de 90 a 20 litros per cápita en los últimos 20 años.


“Por un lado, una mejora en la calidad de información de cara al consumidor. Si bien aquí nos toca de lleno a los sommeliers y comunicadores del vino, también las bodegas son responsables. Algunos sectores de marketing y comercialización dentro de las mismas han plantado, en varios casos, un gran barullo en la mente del consumidor. Lamentablemente hay una gran desinformación en materia de vinos. Esto lleva a que los consumidores, frente a la necesidad de ‘entender al vino’ para comprarlo buscan comprender qué se escode tras las grandes diferencias que existen en los distintos segmentos de mercado. No sólo se trata de las grandes disparidades de precios que se perciben en las góndolas, sino del misterio que conlleva el puntaje numérico de algunas botellas y las reseñas irrisorias de las etiquetas, entre otras cuestiones”.


“Por otro lado, a consecuencia del elitismo gestado en estos últimos 15 años respecto del incremento de calidad y sofisticación en las propuestas de vinos (incluidas las exigencias para beberlo correctamente) ha visto acomplejados a los consumidores, que frente a la frustración de no encontrar los aromas correctos o no sentir su paladar entrenado, se alejaron en búsqueda de bebidas más descontracturadas como la cerveza”, enumera, y remarca que, estas cuestiones sumadas a los niveles de alcohol elevado de algunos vinos, ha llevado al consumidor a optar por propuestas menos alcohólicas como la cerveza. “Y aquí es donde la industria vitícola como equipo, no ha tomado en tiempo y forma acciones al respecto. Claramente siempre han existido propuestas de vinos con similar nivel alcohólico y fluidez que la cerveza, y podrían haber ocupado sin problema ese lugar, evitando perder esa porción valiosa de mercado. Ojalá la nueva decisión de permitir envasar y comercializar el vino en lata, resuelva parte del problema”.


En lo que respecta al rol de los sommeliers hoy en día, Analía señala que, “hoy existen algunas alternativas más al igual que desafíos”. “Antes, al no existir una Asociación de Sommeliers organizada a nivel nacional, que pudiera englobar criterios generales de condiciones de trabajo o bien, de acciones dentro del sector, no se tenía noción de cómo y de qué forma desarrollar la profesión y sus alcances. Hoy, queda mucho camino por recorrer, pero están fundadas ciertas bases para crecer fuertes. Gracias a las Escuelas e Institutos que ofrecen Tecnicaturas en Sommellierie, se ha logrado alcanzar un nivel profesional digno de competencias a nivel mundial. Muestra de ello son los galardones que han obtenido Sommeliers como Paz Levinson o Valeria Gamper, entre otros/as en los últimos años para destacar”.


“Los sommeliers tenemos el desafío en la actualidad de acompañar a la industria desde la comunicación y promoción de vinos, sin olvidar que nuestra principal responsabilidad está con el cliente/consumidor. La formación, sin duda siempre abre caminos, pero muchos sommeliers con mucha formación académica, recién egresados, tienen dificultades para conseguir un trabajo valorado y bien remunerado”, completa y agrega que, sin bien, poco a poco es más requerida la profesión en el mercado laboral, “falta todavía un gran camino por recorrer en validar su figura como aliado de empresas de la industria y reconocerlo como tal”.


“Son pocos los sommeliers contratados como personal permanente en bodegas, aún siendo más requeridos como personal de servicio en hotelería, restaurantes y wine bars (no aplicando en muchos casos, una escala salarial acorde al puesto)”, señala Assalone y destaca la aparición de nuevas oportunidades laborales como las ferias, catas y degustaciones de vinos que han tenido lugar en los últimos 4 o 5 años. “Eventos que duran dos o tres días, varios al año, que son altamente concurridos por bodegas, todo tipo de consumidores, periodistas y personalidades del mundo del vino. En estos encuentros, los sommeliers se contratan por horas y actúan como nexos entre los extremos e intermediarios de la cadena de comercialización. Es indiscutible que estos eventos son una herramienta que aporta excelentes beneficios al marketing de imagen de las bodegas, organizadores y canales de comercialización, que brindan en definitiva, una mejor y más satisfactoria experiencia de compraventa. Para los sommeliers, encargados de dicha acción, es una oportunidad maravillosa de llegar a los consumidores, comunicar el vino informando y contribuyendo a la industria. El desafío se presenta cuando no se obtiene una retribución acorde; o bien, cuando se ven compitiendo en el puesto laboral con promotoras/es sin conocimiento sobre vinos”.


“Como docente me toca capacitar más que comunicar. Si bien, me ha tocado realizar trabajos para bodegas o distribuidoras, comunicando sus productos, me siento más cómoda enseñando. El consumidor está confundido porque recibe mucha información aleatoria de vinos que no logra interpretar bien, porque no se encuentra ordenada y completa. Si te acercas por primera vez al vino, lo más probable es que quieras saber por qué las mismas botellas, con similares etiquetas cuestan tan distinto. Es similar a comprar una prenda de vestir, vas a encontrar muchas diferencias en la confección, la tela utilizada, el diseño o marca, incluso de dónde proviene la tela, etc todos son factores de calidad que inciden en el precio. En los vinos sucede lo mismo, con la salvedad de que está vivo. Eso significa que muta según pasa el tiempo, según la materia prima, su hacedor, los materiales utilizados, el lugar de donde proviene la uva y la marca del vino, son factores que influyen en el precio y en el trato que debe tener”.


“Parecen muchos datos a tener en cuenta, pero no lo son en realidad. Por eso, hay que sacarse la idea de que es complicado tomar vino o entender de vinos. Es muy simple en realidad. Hay que conocer cómo influyen esos factores en el tiempo y listo. No es ningún truco. Los vinos nacen con un estilo y una categoría, para beberse jóvenes o bien, para comprarlos con algunos años de embotellado, pero no para guardarlos en su gran mayoría. Entender esto es clave, porque para elegir guardar un vino un tiempo determinado, hay que dedicarse a eso, estar en la industria, conocer otras cuestiones. El consumidor tiene que abrir un vino en las ocasiones que lo desea. Hay que entender que, si está disponible en la góndola, ya se puede beber y disfrutar sin pensar en nada más”, finaliza Analía Assalone.

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