Alta Vista: “Hay que percibir al vino como un alimento y parte de la cultura”

Pamela Alfonso, Directora de Producción, y Didier Debono, Head Winemaker, de Atla Vista

Situada en el corazón de Chacras de Coria, 15 kilómetros al sur de la ciudad de Mendoza, Alta Vista apuesta la versatilidad de sus instalaciones técnicas y su capacidad de adaptación para seguir creciendo, incluso frente a la adversidad.

De acuerdo con Didier Debono, Head Winemaker, y Pamela Alfonso, Directora de Producción, este año la añada fue peculiar y no sólo a causa de la pandemia ocasionada por el COVID-19, sino también debido al nivel escaso de lluvia, y temperaturas extremas, y la poca amplitud térmica en general. “Tuvimos una cosecha históricamente temprana -3 semanas en promedio-, pero igualmente fue un buen año porque nuestros viñedos no se vieron afectados por dicha escasez de lluvia y ni las temperaturas extremas (buena disponibilidad de agua para regar) y nos adaptamos cosechando más temprano para compensar este efecto”, cuentan Debono y Alfonso y remarcan que si bien la producción de la industria se vio afectada en un 20%, la producción de sus fincas creció. “En años donde los factores climáticos son adversos, la diferencia la hace el viñedo y la capacidad de respuesta de los equipos”.

A nivel de producción, ambos destacan una tendencia del menor alcohol, vinos más frutados, con menos intervención de la madera. “Hace ya años que estamos trabajando en estos temas. Para eso hemos aumentado el nivel de vigor de los viñedos, hemos aumentado el riego en general, cosecha más temprana. Tenemos mucho conocimiento sobre nuestros viñedos y eso nos permite pensar y diseñar los vinos desde las parcelas”, remarcan y cuentan que, entre otras acciones para responder a dichas tendencias, han ajustado el tiempo de paso por roble como la proporción, menor tiempo de maceración en nuestros vinos, principalmente en la línea Estate/Vive.

Con respecto a los varietales en sí, destacan que la aparición de nuevos consumidores, más jóvenes, presenta una oportunidad especialmente para los blends de variedades que ya existente, como también estilos diferentes de vino en base a variedades presentes en Argentina. “No creemos en una revolución de las variedades al nivel mundial, las variedades que ya funcionan acá se conocen, creemos que cada lugar tiene sus variedades privilegiadas, pero sí creemos que algunas ya presentes podrán volver a la luz, como el Torrontés, que ha perdido protagonismo, algunos blend Cab/Cab, Cabernet franc es una variedad que empuja pero de la cual no hay mucha superficie cultivada en Argentina. Nos hemos olvidado de los Cabernet sauvignon, hay excelentes en Argentina, en vinos varietales y en cortes”, enfatizan.

Y agregan: “Los nuevos consumidores nos van a orientar hacia el estilo que ellos quieren, imaginan, y vamos a tener que reinventarnos para darles lo que ellos quieren probar, tomar, pero en base a las variedades existente. Creemos que el vino es un producto que se reinventó poco frente a otras bebidas alcohólicas, tanto el líquido como el packaging”.

Pese a que tanto para Pamela como para Didier la industria tiene como desafíos el resistir a la baja de consumo en los países históricamente consumidores, y la competencia feroz de otras bebidas alcohólicas, su oportunidad reposa en que “se trata de un producto sano y tradicional, dos conceptos que hoy en día también venden”. “Hay que percibirlo como un alimento y parte de la cultura”, dicen y recomiendan a aquellos que se acercan al vino por primera vez: “Ante todo, no se compliquen. El vino parece complicado, nosotros mismo lo hacemos complicado. Hay que disfrutarlo, sentirlo… no tratar de entenderlo, eso lo hace complicado. El vino está hecho para compartir, que el mejor vino es el que más te gusta, y eso también está muy relacionado con quien lo compartes”.

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